Programa Actualización Científica sin Exclusiones (ACisE)

Informes comentados

dispuestos por fecha de ingreso a SIIC

Informe
Autor del informe original
L Wang
Institución: Sichuan University,
Chengdu China

Factores de Riesgo de Neumonía por Stenotrophomonas maltophilia en Unidades de Cuidados Intensivos
La enfermedad pulmonar obstructiva crónica, los tumores malignos, la asistencia ventilatoria mecánica, la traqueostomía, la intubación endotraqueal y el uso de ciertos antibióticos son factores de riesgo de neumonía por S. maltophilia en pacientes internados en unidades de cuidados intensivos.

Publicación en siicsalud
http://www.siicsalud.com/des/resiiccompleto.php/170171

Comentario
Autor del informe
Raúl Castro García 
Ecuador


Las infecciones asociadas a los cuidados de la salud (IASS) son las más frecuentes a nivel hospitalario ya sea por catéter venoso central, cateterismo de vías urinarias o vías respiratorias. La stenotrophomonas maltophilia es un bacilo gramnegativo multirresistente a la terapia antimicrobiana, por lo que son de alta taza de morbimortalidad y requieren de un ingreso a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) en pacientes inmunocomprometidos o con inmunosupresión, este patógeno se lo encuentra dentro de los hospitales en sitios húmedos, material hospitalario y en el suelo.
Cuando el paciente está ingresado en el área critica y requiere soporte respiratorio artificial su porcentaje de mortalidad aumenta, por lo que es necesario que el personal de salud tome las medidas necesarias para minimizar los efectos
de la VAP (neumonía asociada a ventilador), debemos mencionar que de las VAP hay de 2 tipos las tempranas y las tardías y que las mismas están asociadas al manejo de la vía aérea artificial y la intubación orotraqueal. Al realizar la instauración de la vía aérea artificial hay que hacerlo con una técnica aséptica, ya que es en este momento en que se arrastran las bacterias de la vía aérea superior a la inferior. La sospecha de la patología es clínica radiológica y se llega al diagnóstico con un cultivo de secreción bronquial, la obtención de la muestra se la puede obtener con la técnica del minilavado bronquial y se lo realiza en la cama del paciente para evitar movilizarlo. En la mayoría de los casos estos pacientes pueden cursar con hipoxemia y pueden hacer un síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA), lo que requerirá mayor soporte ventilatorio lo que prolongara su estancia en UCI, donde las complicaciones de la ventilación mecánica como el barotrauma son frecuentes. La relevancia de concientizar al personal médico y para médico a tomar las acciones necesarias y tratar de disminuir la incidencia de esta enfermedad son fundamentales. Dentro de las medidas preventivas para la VAP tenemos: cama en 45%; ventilación no invasiva; lavados de mano (5 momentos); uso de bata, mascarilla y guantes por parte del personal que sean descartables; lavado de boca; evitar en lo posible realizar micronebulizaciones (idm); insuflar el cuff del tet (20 a 25 cmh2o); aspiración con circuito cerrado y subglótica (técnica aséptica); los equipos de cuidados respiratorios como los ventiladores mecánicos, válvulas, circuitos del ventilados, HMEF, hojas de laringoscopio tiene que estar estériles o desinfectados dado el caso. Es aconsejable que todo este material sea de un solo uso o si es reutilizable como las hojas de laringoscopio y en general todos los dispositivos e instrumentos para uso del paciente deben tener una buena asepsia.
En conclusión, las bacterias gramnegativas son comunes a nivel hospitalario y su morbimortalidad es dominante si no se toman las medidas para su prevención.
El personal de salud tiene que trabajar en equipo en la prevención y tratamiento de la VAP. Las medidas BUNDLE son primordiales para mitigar esta patología; así como la correcta esterilización y desinfección de los equipos de uso sanitario son de suma importancia en la prevención.
Copyrigh

Palabras Clave
factores de riesgo, neumonía por Stenotrophomonas maltophilia, unidades de cuidados intensivos
Especialidades
CI.gif   I.gif        AH.gif   EdM.gif   Ep.gif   F.gif   Ge.gif   Mfa.gif   MI.gif   N.gif   SP.gif   
Informe
Autor del informe original
H Gao
Institución: The First Affiliated Hospital of Anhui Medical University,
Hefei China

Seguridad de los Inhibidores del Cotransportador de Sodio y Glucosa de Tipo 2
La seguridad cardiovascular y renal del tratamiento con inhibidores del cotransportador de sodio y glucosa de tipo 2 siguen siendo aspectos de controversia. Se demuestra que el tratamiento con estos fármacos disminuye el riesgo de mortalidad por cualquier causa, de mortalidad por causas cardiovasculares, de eventos cardiovasculares mayores, de internación por insuficiencia cardíaca y de daño renal agudo; sin embargo, el tratamiento aumenta el riesgo de cetoacidosis diabética.

Publicación en siicsalud
http://www.siicsalud.com/des/resiiccompleto.php/171988

Comentario
Autor del informe
Sebastian Alberto Brescia 
Medico Diabetólogo, Hospital Seccional Eduardo Canosa, Puerto Santa Cruz, Argentina


La enfermedad cardiovascular es la primera causa de mortalidad y morbilidad en pacientes con diabetes mellitus (DBT), alcanzando el 70% de todas las causas.1 Los adultos con DBT presentan de 2 a 4 veces mayor riesgo de padecer enfermedad cardiovascular (CV), con un incremento asociado al mal control glucémico.2 Entre las manifestaciones más comunes se destacan la insuficiencia cardíaca (IC), la enfermedad arterial periférica, la enfermedad coronaria, la enfermedad cerebrovascular, la nefropatía diabética, la retinopatía diabética y la neuropatía autonómica cardiovascular.3 Teniendo en cuenta dicho dato, es importante valorar, no solo el efecto hipoglucemiante de un fármaco, sino también su impacto en la prevención de complicaciones CV. En este contexto el estudio de los Inhibidores de SGLT2 (iSGLT2), también llamados gliflozinas, adquiere especial
relevancia en consonancia con el impacto cardiovascular de la DBT.
El uso de los iSGLT2 supone un cambio de paradigma en el tratamiento de la DBT en base a su mecanismo de acción, ya que su efecto principal no depende de la insulina.
En condiciones de normalidad el 99% de la glucosa filtrada por el glomérulo es absorbida en el Tubulo Contorneado Proxinalpor medio de dos cotransportadores de glucosa dependientes de sodio SGLT1 y SGLT2.4 Las gliflozinas inhiben selectivamente el SGLT2 lo que genera que el 90% de la glucosa no se absorba y se elimina por orina generando glucosuria con la consecuente disminución de la glucosa plasmática, mecanismo que demostró importantes beneficios a nivel cardiovascular, metabólico, renal y hemodinámico.5
Si la glucosa supera el umbral renal (180 mg/dl) se excede la capacidad de reabsorción de los transportadores y se produce la excreción de glucosa por orina. Este transporte es activo en contragradiente y utiliza la energía electroquímica del sodio.6 En la diabetes 2 el cotransportador SGLT2 es up regulado y aumenta la absorción de la glucosa lo cual es una respuesta adaptativa en la diabetes para conservar glucosa como fuente de energía elevando un 20% el umbral para la reabsorción.7 La acción de iSGLT2 produce por tanto bloqueo de la reabsorción de glucosa con disminución de la HbA1c, de la grasa corporal total y del ácido úrico plasmático, disminución de la absorción de sodio que resulta en natriuresis con mayor entrega a la macula densa de sodio, lo que va a producir disminución de la hipertensión intraglomerular, de la hiperfiltración intraglomerular y en consecuencia disminución de la proteinuria, de la presión arterial, del volumen plasmático, de la poscarga, de la precarga y de la tensión del ventrículo izquierdo, estos últimos justifican el beneficio CV de dichos fármacos.8,9
Los primeros hallazgos con resultados óptimos se evidenciaron en pacientes con DBT2 en el año 2015 a través del estudio sobre empagliflozina (Empa-reg)10, seguidos de canagliflozina (CANVAS)11 año 2017 y dapagliflozina (DECLARE-TIMI 58)12 en el año 2019, donde se observó una disminución de la hospitalización por IC pero no mostró una reducción significativa del punto final combinado de muerte CV, infarto agudo de miocardio no fatal y accidente cerebrovascular no fatal (MACE) ni en la mortalidad CV. En posteriores estudios se observó un impacto mayor en pacientes con insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida (ICFEr), al disminuir eventos CV, hospitalización por IC, muerte CV y por todas las causas. Dichas observaciones dieron el marco para el estudio de estas drogas en pacientes con IC en independencia de presentar DBT como antecedente.
El estudio pionero en relación al uso de iSGLT2 en IC fue el DAPA-HF13 en el año 2019, donde se evaluó el impacto de dapagliflozina en pacientes con IC con y sin DBT, seguido del estudio EMPEROR-reduced13 en el año 2020 donde se valoró empagliflozina. Estos dos artículos se enfocaron en pacientes que presentaban ICFEr, con buena adherencia al tratamiento y mostraron similitudes en términos de muertes CV, por cualquier causa y hospitalización por IC, independientemente de las metas glucémicas, también se observó mejoría en la clase funcional y en la calidad de vida de los participantes. La publicación del estudio EMPA-RESPONSE-AHF14 también evidencio reducción de MACE, hospitalización por IC y muerte CV.
Otro apartado que merece mención es la disminución en la progresión de la enfermedad renal de los iSGLT2 que se observó con mayor precisión en el estudio DAPA-CKD15 que reclutó pacientes en contexto de enfermedad renal crónica, dando sustento a iguales observaciones en anteriores estudios, que mostraban disminución en la progresión a daño renal.
En relación a los efectos adversos se reportaron eventos relacionados a fracturas, amputaciones, infecciones urinarias recurrentes, gangrena genital (enfermedad de Fournier) y cetoacidosis en uso combinado con insulina.16
Los iSGLT2 cambiaron el paradigma del tratamiento de la DBT pasando de una visión glucocentrica a un enfoque holístico, integral y centrado en las complicaciones. Hoy el manejo de la DBT significa mucho más que solo el control de los valores glucémicos. Se valora la eficacia metabólica, la seguridad renal y cardiaca, parámetros que las gliflozinas parecen cumplir. Datos que llevaron a plantear modificaciones en los algoritmos de tratamiento de la DBT, estableciendo a los iSGLT2 como primera línea en pacientes con alto riesgo de enfermedad CV o enfermedad CV establecida y su uso en pacientes con ICFEr.
El presente metaanálisis viene a dar luz a los interrogantes relacionados al uso de los iSGLT2, mostrando a través de un trabajo de alto rigor científico y de alta calidad metodológica, los beneficios relacionados al uso de los iSGLT2 en diferentes subgrupos, estableciendo que los efectos de las gliflozinas a nivel cardiovascular constituyen un efecto de clase, reduciendo la muerte CV y por cualquier causa, MACE, hospitalización por IC, daño renal agudo, y enfermedad renal crónica, también nos aporta datos sobre eventos adversos indicando que no existe riesgo significativo en amputaciones, fracturas óseas, hipoglucemias, eventos tromboembólicos e infección urinaria, estableciendo de esta forma la eficacia y seguridad en el uso de los iSGLT2 en pacientes con diabetes, enfermedad renal crónica, con riesgo CV y enfermedad CV establecida. Aun queda mucho por investigar, pero el futuro es prometedor.
Copyright © SIIC, 2023 Referencias Bibliográficas: 1. Standards of medical care in diabetes2014. Diabetes Care. 2014 Jan;37 Suppl 1. 2. Stamler J, Vaccaro O, Neaton JD, Wentworth D. Diabetes, other risk factors, and 12-yr cardiovascular mortality for men screened in the Multiple Risk Factor Intervention Trial. Diabetes Care.1993;16:434–444. 3. Boichuk V, Kriskovich J, Vanina G, Lujan M. La diabetes mellitus en el espectro de la enfermedad cardiovascular. Rev Posgrado la VIa Catedra Med.2005;144:16–20.
4. Wright EM, Turk E. The sodium/glucose cotransport family SLC5 [Internet]. Vol. 447, Pflugers Archiv European Journal of Physiology. Pflugers Arch; 2004. p. 510–8. 5. Chao EC, Henry RR. SGLT2 inhibition--a novel strategy for diabetes treatment. Nat Rev Drug Discov. 2010 Jul;9:551–9. 6. Wright EM, Hirayama BA, Loo DF. Active sugar transport in health and disease. In: Journal of Internal Medicine. J Intern Med; 2007. p. 32–43. 7. Gerich JE. Role of the kidney in normal glucose homeostasis and in the hyperglycaemia of diabetes mellitus: therapeutic implications. Diabet Med. 2010;27:136–42.
8. Marsenic O. Glucose control by the kidney: an emerging target in diabetes. Am J Kidney Dis. 2009 May;53:875–83. 9. Mudaliar S, Alloju S, Henry RR. Can a Shift in Fuel Energetics Explain the Beneficial Cardiorenal Outcomes in the EMPA-REG OUTCOME Study? A Unifying Hypothesis. Diabetes Care. 2016 Jul 1;39:1115–22. 10. Steiner S. Empagliflozin, cardiovascular outcomes, and mortality in type 2 diabetes. Zeitschrift fur Gefassmedizin. 2016 Nov 26;13:17–8. 11. Mahaffey KW, Neal B, Perkovic V, De Zeeuw D, Fulcher G, Erondu N, et al. Canagliflozin for Primary and Secondary Prevention of Cardiovascular Events: Results from the CANVAS Program (Canagliflozin Cardiovascular Assessment Study). Circulation. 2018 Jan 23 ;137:323–34. 12. Cahn A, Mosenzon O, Wiviott SD, Rozenberg A, Yanuv I, Goodrich EL, et al. Efficacy and Safety of Dapagliflozin in the Elderly: Analysis From the DECLARE-TIMI 58 Study. Diabetes Care. 2020 Feb 1;43:468–75. 13. Zannad F, Ferreira JP, Pocock SJ, Anker SD, Butler J, Filippatos G, et al. SGLT2 inhibitors in patients with heart failure with reduced ejection fraction: a meta-analysis of the EMPEROR-Reduced and DAPA-HF trials. Lancet (London, England). 2020 Sep 19;396:819–29. 14. B Z, C W, JM L, D F, E B, S H, et al. Empagliflozin, Cardiovascular Outcomes, and Mortality in Type 2 Diabetes. N Engl J Med. 2015;373:17–8. 15. Wheeler DC, Stefánsson B V., Jongs N, Chertow GM, Greene T, Hou FF, et al. Effects of dapagliflozin on major adverse kidney and cardiovascular events in patients with diabetic and non-diabetic chronic kidney disease: a prespecified analysis from the DAPA-CKD trial. lancet Diabetes Endocrinol. 2021 Jan 1;9:22–31. 16. Scheen AJ. An update on the safety of SGLT2 inhibitors. Vol. 18, Expert Opinion on Drug Safety. Taylor & Francis; 2019. p. 295–311.

Palabras Clave
inhibidores del cotransportador de sodio y glucosa de tipo 2, evolución cardiovascular, eventos de seguridad
Especialidades
DB.gif   MI.gif        AP.gif   C.gif   CI.gif   EdM.gif   E.gif   EM.gif   F.gif   Ge.gif   MF.gif   Mfa.gif   NM.gif   
Informe
Autor del informe original
T Fernández-Villa
Institución: Universidad de León,
León España

Gravedad de COVID-19 Atribuible a la Obesidad
El exceso de grasa corporal es un factor de riesgo para formas graves de COVID-19; la edad avanzada y la presencia de enfermedades cardiovasculares, respiratorias crónicas u oncohematológicas son otros factores importantes de riesgo. El índice de masa corporal subestima el riesgo, especialmente en mujeres, mientras que el CUN-BAE podría ser el mejor factor predictivo pronóstico, ya que es un mejor estimador del porcentaje de grasa corporal.

Publicación en siicsalud
http://www.siicsalud.com/des/resiiccompleto.php/171830

Comentario
Autor del informe
María Luz Gunturiz Albarracín 
Investigadora científica, Instituto Nacional de Salud, Bogotá, Bogotá, Colombia


La obesidad es una enfermedad crónica, compleja y multifactorial, caracterizada por un exceso de grasa corporal y un desequilibrio positivo entre la ingesta y el gasto de energía. Los efectos metabólicos adversos causados por la obesidad pueden aumentar el riesgo de diabetes mellitus (DBT), muchas formas de cáncer, enfermedad del hígado graso, trastornos hormonales, hipertensión arterial (HTA), enfermedades cardiovasculares (ECV), síndrome metabólico y aumento de la mortalidad, entre otros.1,2 Adicionalmente, personas con obesidad y función inmunitaria disminuida tienen mayor posibilidad de patogenicidad viral. La obesidad, es una inflamación crónica de los tejidos de baja intensidad, cuando se presenta otra inflamación, por ejemplo, por infección con virus como el SARS-CoV-2, que además de infectar el pulmón, se adhiere a la enzima que se
encarga del buen funcionamiento de la presión arterial y de fabricar angiotensina (Ang); condición crítica debido a que los individuos obesos necesitan mayor cantidad de esta hormona para su bienestar, pudiéndose inferir que la obesidad está íntimamente relacionada con patologías cardiovasculares, respiratorias, HTA o diabetes que se han definido como de alto riesgo en la crisis del SARS-CoV-2.3
Al inicio de la pandemia, la obesidad no fue informada específicamente en los estudios de cohorte de COVID-19 de Wuhan (China), pero los datos epidemiológicos regionales de los Estados Unidos sugieren que al menos el 25% de los pacientes que murieron en el 2020 por esta enfermedad tenían obesidad, con tasas similares a las reportadas para ECV en el mismo grupo de alto riesgo (21%).2,4 Por otra parte, en un estudio retrospectivo de 85 pacientes con COVID-19 publicado en el año 2020 por Simonnet et al,5 se identificó a la obesidad como un factor de riesgo para el ingreso a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y mayor atención médica. Además, el Reino Unido para este mismo año reportó que dos tercios de las personas que desarrollaron complicaciones graves o fatales relacionadas con COVID-19 tenían sobrepeso u obesidad y casi el 72% de las personas en UCI presentaban sobrepeso u obesidad, lo que refleja el impacto de la obesidad en pacientes con COVID-19 gravemente enfermos.6
El impacto del COVID-19 en los pacientes con obesidad y obesidad grave no es sorprendente, dado el impacto de esta patología en la función pulmonar. Está bien descrito que la obesidad está asociada a disminución de los volúmenes pulmonares, disminución de la capacidad pulmonar y de la pared torácica, aumento del trabajo respiratorio, del consumo de oxígeno y la producción de dióxido de carbono, así como alteración del intercambio de gases. En los pacientes con una mayor obesidad abdominal, la función pulmonar se ve aún más comprometida y el aumento de las citocinas inflamatorias asociadas a la obesidad puede contribuir al aumento de la morbilidad asociada a esta en las infecciones por SARS-CoV-2.2,5 Actualmente, no se sabe si los pacientes con esta patología tienen más probabilidades de tener una mayor gravedad al contraer enfermedades respiratorias, incluyendo COVID-19.
A pesar de que los datos sobre el impacto de la COVID-19 en personas que padecen obesidad son variables, en España se ha reportado que los casos de jóvenes con obesidad severa pueden evolucionar hacia una alveolitis destructiva con insuficiencia respiratoria y muerte. No hay una explicación actual para esta presentación clínica, aunque es bien sabido que la obesidad severa está asociada al síndrome de apnea del sueño, así como a la disfunción del surfactante, también conocida como enfermedad pulmonar intersticial por deficiencia de surfactante (alteración pulmonar que provoca problemas respiratorios), que puede contribuir a un peor escenario en el caso de la infección por SARS-CoV-2. Además, el deterioro del control glucémico se asocia con un deterioro de la función ventilatoria y, por lo tanto, puede contribuir a un peor pronóstico en estos pacientes.3
Como lo mencionan Fernández Crespo et al,8 en el artículo revisado, los estudios que hacen referencia a la influencia de la grasa corporal asociada con una mayor gravedad con COVID-19 lo hacen basándose en el índice de masa corporal (IMC),9, 10 medida que subestima el porcentaje de grasa corporal (GC), especialmente en mujeres y personas de mayor edad.11 En esta publicación se emplea el estimador CUN-BAE que es esencialmente una medida del IMC que tiene en cuenta las diferencias relacionadas con la edad y el sexo en la adiposidad. Sin embargo, se debe tener precaución en el uso de este estimador ya que faltan más estudios en poblaciones diferentes a las caucásicas, con diferentes niveles de actividad física y de poblaciones de varias nacionalidades. De cualquier forma, es notable que en el artículo comentado, los autores reporten que para establecer asociación entre severidad de enfermedades crónicas no transmisibles y de enfermedades respiratorias y COVID-19 el estimador CUN-BAE puede ser de mayor utilidad que el IMC por si solo. Es de destacar que el IMC rara vez se menciona entre los factores de riesgo clínico significativos para COVID-19 reportados en los informes de China, Italia, España o EE.UU. (países con la mayoría de los casos positivos leves y complicados para estevirus), ni tampoco se han establecido asociaciones entre actividad física y la susceptibilidad al virus. Sin embargo, pacientes en riesgo de padecer COVID-19 se han caracterizado por tener enfermedades preexistentes como HTA, ECV, DBT, enfermedades respiratorias crónicas o cáncer, muchas de ellas relacionadas con la obesidad.12
Para concluir, es claro que existe evidencia creciente que indica que la obesidad es un factor de riesgo independiente para enfermedades graves y muerte por COVID-19 y que la prevalencia de la obesidad varía según la ubicación geográfica, con lo cual las estrategias implementadas en cada país y centros hospitalarios y asistenciales pueden variar según la práctica clínica. Por lo cual, la prevalencia de obesidad severa en UCI puede depender de la prevalencia local de obesidad. Copyright © SIIC, 2023 Referencias
Gunturiz ML, Forero AY, Chaparro PE. Genes implicated in obesity and overweight:Potential biomarkers of early diagnosis. Curr Res Clin Diab Obes. 2018;1:CRCDO-101.
Gunturiz ML. Comportamiento del hipotiroidismo, diabetes y la obesidad entiempos de pandemia COVID19. Rev ALAD. 2020;10:112-123. DOI: 10.24875/ALAD.20000009.
Puig-Domingo M, Marazuela M, Giustina A. COVID-19 and endocrine diseases. A statement from the European Society of Endocrinology. Endocrine. 2020;68(1):2-5.
Louisiana Department of Health COVID-19. Updates for 3/31/2020 [Internet]. Louisiana Department of Health [31 de marzo de 2020]. Disponible en:http://ldh.la.gov/index.cfm/newsroom/detail/5522 Simonnet A, Chetboun M, Poissy J, Raverdy V, Noulette J, Duhamel A, et al. High prevalence of obesity in severe acute respiratory syndrome coronavirus-2 (SARS-CoV-2) requiring invasive mechanical ventilation. Obesity (Silver Spring). 2020;28(7):1195-9.
Malavazos AE, Corsi Romanelli MM, Bandera F, Iacobellis G. Targeting the adipose tissue in COVID-19. Obesity (Silver Spring). 2020 Jul;28(7):1178-9.
Dietz W, Santos-Burgoa C. Obesity and its implications for COVID-19mortality. Obesity (Silver Spring). 2020;28(6):1005.
Fernández Crespo S, Pérez-Matute P, Íñiguez Martínez M, Fernández-Villa T, Domínguez-Garrido E, Oteo JA, Marcos-Delgado A, Flores C, Riancho JA, Rojas-Martínez A, Lapunzina P, Carracedo Á. Gravedad de COVID-19 atribuible a obesidad según IMC y CUN-BAE [Severityof COVID-19 attributabletoobesityaccordingto BMI and CUN-BAE]. Semergen. 2022 Nov-Dec;48(8):101840. Spanish. doi: 10.1016/j.semerg.2022.101840.
Cai Q, Chen F, Wang T, Luo F, Liu X, Wu Q, et al.Obesity and COVID-19 Severity in a Designated Hospital in Shenzhen, China. Diabetes Care. 2020;43:1392---8,http://dx.doi.org/10.2337/dc20-0576.
de Leeuw AJM, Oude Luttikhuis MAM, WellenAC,Müller C, Calkhoven CF. Obesity and its impacton COVID-19. J Mol Med (Berl). 2021;99:899---915,http://dx.doi.org/10.1007/s00109-021-02072-4.
Dávila-Batista V, Carriedo D, Díez F, Pueyo Bastida A,Martínez Durán B, Martin V, et al. [Estimation of thepopulation attributable fraction due to obesity in hos-pital admissions for flu valued according to Body MassIndex (BMI) and CUN-BAE]. Semergen. 2018;44:100---6,http://dx.doi.org/10.1016/j.semerg.2017.01.011.9. Gómez-Ambrosi J, Silva C, Catalán V, Rodríguez Carter SJ, Baranauskas MN, Fly AD. Considerations for obesity, vitamin D, and physical activity amidst the COVID-19 pandemic. Obesity (Silver Spring). 2020;28(7):1176-7.

Palabras Clave
gravedad, COVID-19, obesidad, IMC, CUN-BAE
Especialidades
EM.gif   I.gif        AP.gif   C.gif   DB.gif   DL.gif   EdM.gif   E.gif   Ep.gif   Ge.gif   MF.gif   MI.gif   N.gif   SP.gif   
Informe
Autor del informe original
JR González-Juanatey
Institución: Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela,
Santiago de Compostela España

Eficacia de la Polipíldora CNIC en la Prevención Secundaria de Eventos Cardiovasculares Mayores Recurrentes
Los pacientes con enfermedad cardiovascular aterosclerótica previa tienen un alto riesgo de eventos cardiovasculares agudos mayores recurrentes. La polipíldora CNIC, diseñada por el Centro Nacional de Enfermedades Cardiovasculares (CNIC) de España, contiene aspirina, atorvastatina y ramipril, está aprobada para su uso en la prevención secundaria de eventos cardiovasculares.

Publicación en siicsalud
http://www.siicsalud.com/des/resiiccompleto.php/171771

Comentario
Autor del informe
Daniel Piskorz 
Director, Instituto de Cardiología del Sanatorio Británico de Rosario, Rosario, Argentina


Las dificultades para alcanzar las metas terapéuticas en las enfermedades crónicas no transmisibles, particularmente las cardiovasculares y cardiometabólicas, son universalmente reconocidas en salud pública.1,2 La adhesión al tratamiento a mediano y largo plazo es una de las variables más significativamente asociada con esos magros resultados.3 En este escenario, se han desarrollado múltiples estrategias con el objeto de revertir esta desalentadora perspectiva, tales como las terapias cognitivo-conductuales, la telesalud, o la terapia con combinaciones de fármacos en dosis fijas en un solo comprimidos o polipíldoras, entre otras.4
Análisis y proyecciones matemáticas posicionaron la polipíldora como una herramienta potencial para enfrentar y revertir los múltiples desafíos que implican el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares. A la espera de los ensayos clínicos controlados que permitan conocer
con precisión los riesgos y beneficios de un tratamiento basado en una polipíldora en personas con alto riesgo cardiovascular o eventos cardiovasculares previos, múltiples estudios con diseños estadísticos innovadores han tratado de dar respuestas a estos interrogantes.5
El estudio Neptuno es uno de esos proyectos destinados a construir evidencia intermedia en un período de la historia en el que todavía se carecía de información sólida y contundente. Se trató de un estudio retrospectivo, que incluyó sujetos adultos de la base de datos BIG-PAC de España, con antecedentes de haber tenido un evento coronario o cerebral o enfermedad arterial periférica, que hubieran iniciado un tratamiento de prevención secundaria entre el 1 de enero de 2015 y el 31 de diciembre de 2018. Se construyeron cuatro cohortes de pacientes, los casos (cohorte 1), que recibían la polipíldora del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares CNIC (aspirina 100 mg, atorvastatina 20/40 mg y ramipril 2.5/5/10 mg); la cohorte 2, en la que los sujetos recibían los mismos medicamentos pero como monodrogas; la cohorte 3, en la que los pacientes recibían dosis equipotentes de fármacos que componen la polipíldora CNIC; y la cohorte 4, que recibía otros tipos de fármacos, ya sea en combinaciones fijas o no. Se analizaron 6454 pacientes durante un período de dos años desde el inicio de la polipíldora o el agregado del último fármaco en las otras tres cohortes.6
Tanto la presión arterial sistólica como diastólica se redujeron en las cuatro cohortes, pero los descensos fueron más significativos con la polipíldora CNIC: 14.1, 11.7, 10.4 y 10.4 mm Hg para la sistólica; y 4.4, 2.5, 2.1 y 1.2 mm Hg para la diastólica, de las cohortes 1 a 4, respectivamente (p < 0.001); alcanzando las metas terapéuticas < 130/80 mm Hg el 44.1%, 37.9%, 34.6% y 32.4%, respectivamente (p < 0.05 y p < 0.01). Al mismo tiempo, los niveles de colesterol asociado a lipoproteínas de baja densidad (LDLc) también descendieron en todas las ramas, pero nuevamente, más significativamente en la cohorte polipíldora CNIC: 19.6, 12.9, 12.3 y 9.1 mg/dl, de las cohortes 1 a 4, respectivamente (p < 0.001); y el porcentaje de pacientes que alcanzó un nivel de LDLc inferior a 70 mg/dl fue 14.4%; 12.5%, 12.8% y 11.6% (p < 0.001), respectivamente. La frecuencia del punto final primario combinado fue 19.8% entre los pacientes que recibieron la polipíldora CNIC y 23.3%, 25.5% y 25.8% en las cohortes 2, 3 y 4, respectivamente (p < 0.001). El tiempo hasta la recurrencia del punto final combinado primario fue significativamente mayor en la cohorte 1 que en las 2, 3 y 4: 275 días, 249 días, 226 días, y 218 días, respectivamente. Comentarios
Los resultados del estudio Neptuno confirman las evidencias obtenidas en estudios previos relacionados con la mejoría en la adhesión al tratamiento o biomarcadores como presión arterial o perfil lipídico; sin embargo, limitaciones en su diseño conspiran para considerarlo suficiente evidencia en la prevención de eventos cardiovasculares para recomendar la indicación de esta herramienta en la prevención primaria y secundarias de la enfermedad cardiovascular.7-9 El estudio Neptuno no es un ensayo clínico controlado, la herramienta más idónea para modificar o enriquecer actitudes médicas y toma de decisiones en la práctica médica rutinaria. La asignación a los grupos fue realizada mediante un puntaje de propensión apareado 1:1 siguiendo 23 variables preespecificadas, testeando la homogeneidad de las cohortes mediante un modelo de regresión logística, y si bien los autores refieren que esta metodología ha sido validada previamente y las características basales de las cuatro cohortes parecen comparables, no se pueden descartar la presencia de sesgos potenciales del estudio.
El estudio POLYCAP 3, publicado pocos meses antes de Neptuno, evaluó en una población en prevención primaria de moderado a alto riesgo cardiovascular los potenciales beneficios de una polipíldora conteniendo 40 mg de simvastatina, 100 mg de atenolol, 25 mg de hidroclorotiazida y 10 mg de ramipril, y en un diseño factorial 2 x 2 su asociación con aspirina 100 mg día. Este estudio presenta algunas limitaciones significativas. El comparador en todas las ramas fue placebo, vale decir que en una muestra en la que el 84% de los pacientes eran hipertensos la mitad de ellos fue asignada a placebo, al mismo tiempo que un 36% eran diabéticos y no recibían terapia con estatinas. Por otra parte, la frecuencia de abandono de la polipíldora fue muy elevada, llegando al tercio de la muestra a los 72 meses, no siendo cruzados mayoritariamente a estatinas o combinaciones de fármacos antihipertensivos. Con estas limitaciones, se observó una reducción en el límite de la significación estadística en el punto final primario con la polipíldora, con un hazard ratiode 0.79 (IC 95%: 0.63 a 1.0), y ausencia de beneficios con aspirina, hazard ratio 0.86 (IC 95%: 0.67 a 1.10). Por el contrario, sorprendentemente, la combinación de polipíldora con aspirina redujo significativamente el hazard ratioa 0.69 (IC 95%: 0.50 a 0.97).10
A diferencia de lo que ocurre en prevención primaria, la evidencia sobre los beneficios de la polipíldora en prevención secundaria es contundente. El ensayo clínico controlado SECURE ha contribuido significativamente para alcanzar estas conclusiones. Este estudio comparó en 2499 pacientes que habían tenido un infarto agudo de miocardio en los seis meses previos una polipíldora compuesta por aspirina 100 mg, ramipril 2.5, 5 o 10 mg y atorvastatina 20 o 40 mg versus un tratamiento convencional. El punto final primario compuesto de mortalidad cardiovascular, infarto agudo de miocardio o ataque vascular cerebral no fatales, y necesidad de revascularización urgente se redujo significativamente con la polipíldora, hazard ratio 0.76 (IC 95%: 0.60 a 0.96); mientras que el punto final secundario compuesto de mortalidad cardiovascular, infarto agudo de miocardio o ataque vascular cerebral no fatales mostró resultados en la misma dirección, hazard ratio 0.70 (IC 95%: 0.54 a 0.90). Sin lugar a dudas, el dato más robusto del estudio SECURE es la significativa reducción de la mortalidad cardiovascular: HR 0.67 (IC 95%: 0.47 a 0.97).11
Conclusiones
Ensayos clínicos controlados en prevención secundaria, y en menor medida en prevención primaria, junto con estudios epidemiológicos y protocolos de investigación con una fuerte impronta de la metodología estadística como Neptuno, respaldan la indicación de la polipíldora como una valiosa herramienta terapéutica.
Copyright © SIIC, 2023 Bibliografía
1. Koteseva K, De Backer D, De Bacquer D, et al. Lifestyle and impact on cardiovascular risk factor control in coronary patients across 27 countries: Results from the European Society of Cardiology ESC-EORP Euroaspire V Registry. Eur J Prev Cardiol 26:824-835, 2019.
2. Cigalini C, Hanna C, Largui R, et al. Prevención secundaria luego de intervenciones percutáneas. Rev Fed Arg Cardiol 39:35-40, 2010.
3. Vrijens B, Vincze G, Kristamto P, et al. Adherence to prescribed antihypertensive drug treatments: longitudinal study of electronically compiled dosing histories. BMJ 336:1114-1117, 2008.
4. Piskorz D, Díaz-Barreiro LA, López Santi R, et al. Blood pressure telemonitoring and telemedicine for hypertension management-positions, expectations and feasibility of Latin-American practitioners. SURVEY carried out by several cardiology and hypertension societies of the Americas. Blood Press 31:236-244, 2022.
5. Wald NJ. Law MR. A strategy to reduce cardiovascular disease by more than 80 %. BMJ 326:1419, 2003.
6. González-Juanatey JR, Cordero A, Castellano JM, et al. The CNIC-Polypill reduces recurrent major cardiovascular events in real-life secondary prevention patients in Spain: The NEPTUNO study. Int J Cardiol 361:116-123, 2022.
7. Thom S, Poulter N, Field J, et al. Effects of a fixed-dose combination strategy on adherence and risk factors in patients with or at high risk of CVD: the UMPIRE randomized clinical trial. JAMA 310:918-929, 2013.
8. Castellano JM, Sanz G, Peñalvo JL, et al. A polypill strategy to improve adherence: results from the FOCUS project. J Am Coll Cardiol 64:2071-2082, 2014.
9. Muñoz D, Uzojie P, Reynolds. NC, et al. Polypill for cardiovascular disease prevention in an underserved population. Engl J Med 381:1114-1123, 2019.
10. Yusuf S, Joseph P, Dans A, et al. Polypill with or without aspirin in persons without cardiovascular disease. N Engl J Med 384:216-228, 2021.
11. Castellano JM, Pocock SJ, Bhatt DL, et al; SECURE Investigators. Polypill strategy in secondary cardiovascular prevention. N Engl J Med 387:967-977, 2022.

Palabras Clave
presión arterial, eventos cardiovasculares, polipíldora-CNIC, prevención secundaria, eficacia
Especialidades
C.gif   F.gif        Ep.gif   MI.gif   SP.gif   
Informe
Autor del informe original
Johannes Bitzer
Columnista Experto de SIIC
Institución: Department of Obstetrics and Gynecology, University of Basel
Basel Suiza

La realidad de los métodos anticonceptivos
Se resumen las características principales de los distintos métodos anticonceptivos en general y en situaciones clínicas particulares, y los factores que contribuyen al hecho de que, aun hoy, la tasa de embarazos no deseados siga siendo elevada.

Resumen
Se deben diferenciar los diferentes progestágenos y los distintos métodos hormonales con estrógenos y sin estrógenos; por su parte se deben identificar aquellas mujeres en las cuales el cerebro es sumamente sensible a las fluctuaciones de las hormonas esteroides y aquellas sin esta particularidad. De hecho, la elección del método anticonceptivo óptimo para cada paciente depende de factores clínicos, sociales y culturales.

Publicación en siicsalud
Artículos originales > Expertos de Iberoamérica >
http://www.siicsalud.com/des/ensiiccompleto.php/159041

Comentario
Autor del informe
Rosario Guevara 
Universidad Central de Venezuela, Caracas, Venezuela


El autor dela entrevista, Dr. Johannes Bitzer, brinda información completa y enriquecedora acerca de los métodos anticonceptivos; señalando todos los factores que implican y abarcan el uso de los mismos, ya sean de índole física, psicológica, social y cultural.
Es primordial, en el área de salud y la educación, concientizar, fomentar y aplicar planes informativo/psicoeducativos sobre la sexualidad. Se pretende que la persona practique su sexualidad de manera plena y gratificante, no solo con la finalidad de procrear. Sin embargo, si la sexualidad se practica sin estar consciente de la posibilidad de las enfermedades de transmisión sexual y de los embarazos no deseados, puede ser realmente contraproducente para la salud física y psicológica de la persona. Por ejemplo, los embarazos no deseados conllevan a
diversas repercusiones, una es que pueden crearse familias desestructuradas. Y, desde el punto de vista psicológico, esto implica la posibilidad de que el niño presente alteraciones de tipo emocional ante el rechazo de los padres.
En el caso de adquirir algún tipo de enfermedad sexual, se generarán cambios en el estado de salud física con las repercusiones de padecer enfermedades crónicas, las cuales tienen gran estigma y muchas veces rechazo social; afectando en gran medida en su salud mental.
El autor menciona, oportunamente, los diversos factores que intervienen ante la dificultad de lograr la planificación familiar. Considero que la planificación familiar puede, desde un punto de vista individual, permitir a la persona (antes de que tenga un hijo) disfrutar de la relación de pareja y poseer mayor estabilidad emocional y financiera. Es decir, se hayan logrado conocer, compartir en pareja, mantener una relación estable y madura; que conlleve a la capacidad y decisión de cumplir con el rol paterno para formar una familia, teniendo en cuenta los cambios que se van a producir con el nacimiento y crianza de los hijos. Para ello, se requiere no solamente el deseo, también tener una estabilidad que va desde lo psicológico/emocional hasta lo económico/habitacional. A eso se suma la cantidad de hijos que se deseen tener, así como la proyección de conformar una familia corta o extendida.
Es primordial reflexionar los efectos de tener un hijo deseado o no deseado, ya que va a tener un impacto tanto en los padres como en los hijos. En el caso del hijo, eso afectará en su vida desde la concepción hasta la adultez. Así mismo, en las relaciones y dinámicas que se establecerán entre los miembros de la familia. Por eso, es primordial divulgar la importancia de concientizar la planificación familiar, para tener una salud física y mental mucho más sana tanto individual, familiar y social.
Pero por más educación que se le trate de ofrecer a las personas, referente a los métodos anticonceptivos, existen muchos prejuicios ante los mismos. Hay personas que no tienen acceso para adquirirlos, pero hay otros aspectos que intervienen, de carácter ideológico: la receptividad y disposición que puede tener la persona, para el uso de los métodos anticonceptivos, lo cual no está ni siquiera determinado por la edad ni el nivel de instrucción que puede poseer. También el cumplimiento de los requerimientos y cuidados que implican ciertos métodos y sus efectos secundarios. Hay personas que tienen desconocimiento de los métodos existentes, de su uso y acceso a los mismos. No tienen a una persona que les informen de la existencia, adquisición y el uso pertinente.Este tipo de temas deben considerarse dentro de las necesidades de la salud pública. Es necesario concientizar la importancia de la psicoeducación dentro del área sexual, que abarca la importancia del uso de los métodos anticonceptivos, enmarcado en la salud y bienestar personal. Así se logrará obtener una mejor calidad de vida y darle más sentido a lo que implica la sexualidad y la procreación. Se pretende que al ofrecer mayor educación sexual desde edades tempranas en la escuela y hogar, se tendrán un incremento de recursos que permitan generar la concientización de ejercer el sexo seguro, establecer relaciones de pareja sanas y la planificación familiar. Sin tantos tabúes, más bien ver la sexualidad como parte importante y necesaria en la vida del ser humano, enmarcada con el disfrute y placer, pero que para ejercer la misma, haya madurez y responsabilidad.
Conocer y lograr elegir el método anticonceptivo más conveniente de acuerdo a las necesidades y expectativas de cada persona, será una gran contribución para adquirir bienestar de manera individual y en pareja.Igualmente,tener conocimiento de los posibles efectos secundarios que produce el uso del método seleccionado.Ciertamente, los factores de riesgo y beneficios son importantes, sin dejar de mencionar el costo (desde diferentes puntos de vista) en todo lo que implica el uso de los métodos anticonceptivos.
Es interesante mencionar que la edad en el uso de los métodos anticonceptivos, pueden tener una connotación relevante, por ejemplo, el adolescente desea conocer y mantener relaciones sexuales; muchas veces sin usar ningún método anticonceptivo. Por estar en esa etapa, su pensamiento es creer que no le va a pasar, a los demás son a quienes les ocurre. Situación que no es así, nadie se encuentra exento de nada.
Por lo antes mencionado, es importante diseñar, implementar y ejecutar información psicoeducativa de diversas maneras tanto en centros educativos, hospitales/clínicas, medios de comunicación, entre otras. Lo que se pretende no es solamente que se tenga acceso y se adquiera el conocimiento, sino también que se lleve a la práctica. El proceso de aprendizaje consiste en la teoría llevada a la praxis diaria. Evidentemente, uno de los grandes beneficios de confiar en el médico tratante, es que va a conllevar un alivio y mejoría desde lo físico hasta emocional. El sentir confianza y decirle las dolencias físicas, que tienen repercusión psíquica, ayudará al paciente a sentirse seguro de los tratamientos y las indicaciones que le están asignando. Es una relación que se hará presente en la prevención, diagnóstico, adherencia al tratamiento y sanación. En particular en el área de la sexualidad, que son temas cargados de muchas connotaciones simbólicas, representacionales, tabúes, prejuicios, entre otros. Es fundamental generar políticas de salud, dentro de los centros educativos, como prevención primaria, para que los niños reciban educación sexual desde edades tempranas y de acuerdo a su edad. Eso permitirá tener salud sexual, que no es solo genitalidad; y, en su adultez, lograr disfrutar de la sexualidad con responsabilidad y, dado el caso, conformar una familia con mucha más madurez. En la sexualidad interviene lo aprendido en el hogar, la familia, la escuela y el contexto social/cultural en el cual viva la persona.
En todo lo expuesto predominan las representaciones sociales que se tienen, referente a la salud, enfermedad, sexualidad, sexo y el uso de los métodos anticonceptivos, los cuales tendrán un papel fundamental en el ejercicio de la misma desde la infancia hasta la vejez. Es importante que las personas aprendan a adquirir estrategias de autocuidado desde lo físico hasta lo emocional. Tener un sexo seguro permite disfrutar de la sexualidad de manera mucho más gratificante y plena. Copyright © SIIC, 2023

Palabras Clave
métodos anticonceptivos, embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual, anticonceptivos hormonales, dispositivo intrauterino con liberación de levonorgestrel, trastorno disfórico premenstrual
Especialidades
OG.gif   SP.gif        AP.gif   EdM.gif   EM.gif   F.gif   FL.gif   I.gif   MF.gif   Mfa.gif   ML.gif   MR.gif   
ua40317