Conceptos Categóricos

LA REHABILITACIÓN POSTERIOR A LA ENFERMEDAD POR CORONAVIRUS 2019

LA REHABILITACIÓN POSTERIOR A LA ENFERMEDAD POR CORONAVIRUS 2019


Barcelona, España
El ejercicio terapéutico mejoraría el estado funcional del paciente adulto mayor que sufrió enfermedad por coronavirus 2019, incluso en aquellos que ingresaron a la unidad de cuidados intensivos.

The Journal of Frailty and Aging 1-4

Autores:
Udina C

Institución/es participante/s en la investigación:
Parc Sanitari Pere Virgili and Vall d’Hebron Institut de Recerca (VHIR)

Título original:
Rehabilitation in Adult Post-COVID-19 Patients in Post-Acute Care with Therapeutic Exercise

Título en castellano:
La Rehabilitación en Pacientes Adultos PosCOVID-19 en Cuidados Posagudos con Ejercicio Terapéutico

Extensión del  Resumen-SIIC en castellano:
1.96 páginas impresas en papel A4
Introducción
El impacto de la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19, por sus siglas en inglés) parece aumentar con la edad. Además, los pacientes con COVID-19 pueden experimentar una discapacidad relacionada con el ingreso a la unidad de cuidados intensivos (UCI) o debido a la inmovilización. Por lo tanto, la rehabilitación física sería clave después de la COVID-19. El ejercicio terapéutico es una técnica de fisioterapia que se utiliza para mejorar o mantener la condición física de una persona mediante el entrenamiento de resistencia, resistencia, flexibilidad y equilibrio. Investigaciones previas demuestran los beneficios del ejercicio terapéutico supervisado en pacientes con enfermedades agudas para mejorar su condición física y autonomía. Además, permitiría que el paciente se recupere más rápido y sea dado de alta de manera más temprana. Las pruebas sobre la rehabilitación posterior a la COVID-19 aún es escasa, aunque estudios indican la necesidad imperiosa de estrategias de rehabilitación. El objetivo del presente estudio fue evaluar el impacto previo y posterior sobre el rendimiento físico del ejercicio terapéutico multicomponente para la rehabilitación posCOVID-19 en un centro de cuidados posagudos.  

Métodos
Se realizó un estudio de cohorte de pacientes post-cuidados agudos que superaron el COVID-19 y fueron incluidos en un protocolo de rehabilitación basado en ejercicio terapéutico multicomponente. Los criterios de inclusión fueron: capacidad para caminar sin ayuda antes de COVID-19 (se permitió el uso de bastón o andador); capacidad de permanecer de pie después de la resolución de laCOVID-19 agudo; y situación social que permitió el alta en 10 días. Se recopilaron datos demográficos y clínicos de los participantes. La intervención de ejercicio terapéutico multicomponente diario de 30 minutos fue dirigida por un fisioterapeuta experto y combinó entrenamiento de resistencia, resistencia y equilibrio. Cada sesión se individualizó según la condición física de cada paciente. Los resultados de interés fueron: la Short Physical Performance Battery (SPPB), el Índice de Barthel, la capacidad para caminar sin ayuda y postura con una sola pierna. Se recogieron variables clínicas, funcionales y cognitivas. Se evaluaron las diferencias entre los valores iniciales y finales en las variables de resultado.  

Resultados
Se incluyeron 33 pacientes (promedio de edad: 66.2 años, 57.6% mujeres), de los cuales el 90.9% presentaron neumonía y el 60.6% (n = 20) ingresaron en UCI, con un promedio de estadía en la UCI de 10.3 días. Antes del sufrir COVID-19, la totalidad de los participantes presentaban buen funcionamiento, baja fragilidad y comorbilidad pero, alta polifarmacia. Los pacientes que habían ingresado en UCI eran más jóvenes, con menor comorbilidad, mejor estado funcional preCOVID-19 y menor fragilidad, en comparación con los pacientes no ingresados en la UCI. Aunque ninguno de los pacientes presentó delirio en el momento del ingreso, la función cognitiva posterior a la COVID-19 se deterioró de manera leve en toda la cohorte. Después del ejercicio terapéutico multicomponente (media de duración = 8.2 días), todos las medidas de resultado funcional mejoraron de manera significativa en la muestra global (p < 0.01). Además, los pacientes admitidos en UCI experimentaron una mayor mejora en el SPPB y la velocidad de la marcha en comparación con los que no fueron ingresados en UCI (4.4 frente a 2.5, p < 0.01; y 0.4 frente a 0.2 m/seg, p < 0.01, respectivamente). Ninguno de los pacientes falleció durante la intervención y todos fueron dados de alta. En una submuestra de 22 participantes (promedio de edad = 61.9 años, 63.6% mujeres, 81.8% ingresados en la UCI y 95.5% con neumonía), la distancia media recorrida en la prueba caminata de 6 minutos mejoró de 158.7 a 346.3 m (p < 0.001). Las principales limitaciones del presente estudio son el pequeño tamaño de la muestra y la ausencia de un grupo de control para evaluar el efecto de la intervención. Entre las fortalezas, se destaca la participación de sujetos adultos y adultos mayores posCOVID-19 con diferentes vías de atención aguda durante la fase aguda, con una evaluación integral de las variables clínicas y funcionales.  

Conclusión
La rehabilitación de los pacientes que han pasado por la UCI es fundamental. Los resultados del presente estudio parecen indicar que en los cuidados posagudos una intervención breve, individualizada y con ejercicios terapéuticos multicomponentes mejora el estado funcional de los pacientes adultos mayores que sobrevivieron al COVID-19, incluidos aquellos que requirieron estadía en la UCI. Estos hallazgos enfatizan la necesidad de establecer estrategias de rehabilitación innovadoras para reducir los resultados funcionales negativos del COVID-19. Cabe destacar que todos los participantes del presente estudio presentaron deterioro cognitivo leve posCOVID-19 según una breve evaluación cognitiva, que se podría especular como no preexistente, especialmente en el grupo que ingreso en la UCI, debido a su edad relativamente joven y estado funcional conservado. Esta disfunción cognitiva podría estar relacionada con el delirio durante la fase aguda de COVID-19 o incluso ser una característica neurológica de la infección por COVID-19. Se necesitan estudios adicionales para respaldar estos hallazgos e investigar los efectos a largo plazo de la COVID-19 en la cognición. 
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