Conceptos Categóricos

SEROPREVALENCIA DE SARS-COV-2 EN NIÑOS PEQUEÑOS

SEROPREVALENCIA DE SARS-COV-2 EN NIÑOS PEQUEÑOS


Bondy, Francia
Un estudio de seroprevalencia de SARS-CoV-2 llevado a cabo en guarderías que permanecieron abiertas durante el confinamiento, sugiere que los niños pequeños (de 5 meses a 4 años) tendrían tasas bajas de infección.

The Lancet Child & Adolescent Health 1-9

Autores:
Aupiais C

Institución/es participante/s en la investigación:
Jean Verdier Hospital

Título original:
SARS-CoV-2 Transmission Among Children and Staff in Daycare Centres During a Nationwide Lockdown in France: a Cross-sectional, Multicentre, Seroprevalence Study

Título en castellano:
Transmisión de SARS-CoV-2 entre Niños y Personal de una Guardería Infantil durante el Confinamiento en Francia: Un Estudio de Seroprevalencia, Multicéntrico Transversal

Extensión del  Resumen-SIIC en castellano:
1.93 páginas impresas en papel A4
  El coronavirus de tipo 2 causante del síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV-2) es capaz de infectar a personas de todas las edades. No obstante, los niños tienden a presentar síntomas leves o son asintomáticos, y rara vez requieren ser hospitalizados. Aún se desconoce el papel que desempeñan los niños pequeños como diseminadores del virus, y qué riesgo implica para la comunidad mantener las guarderías o jardines maternales abiertos. Durante la pandemia de COVID-19 muchos países han recurrido al cierre de escuelas y jardines de infantes como medio para tratar de frenar el aumento de los casos. Sin embargo, esta medida ha traído consecuencias tanto a nivel económico como en relación con el desarrollo y bienestar de los niños. Durante el primer confinamiento que tuvo lugar en Francia, entre marzo y mayo de 2020, sólo un escaso número de escuelas y guarderías permanecieron abiertas, las cuales operaron con capacidad reducida y medidas específicas de prevención (grupos de 6 a 8 niños, desinfección de superficies, uso de barbijo y distancia social). Los padres no tenían permitido el ingreso al establecimiento, y debían descartar la presencia de síntomas de COVID-19 en sus hijos antes de enviarlos al jardín.             En las guarderías que permanecieron abiertas durante el confinamiento, se llevó a cabo un estudio que incluyó 327 niños de edades comprendidas entre los 5 meses y los 4 años, cuyo objetivo fue investigar la seroprevalencia del SARS-CoV-2 en el ámbito preescolar. La seroprevalencia muestra los niveles de anticuerpos en sangre, por lo que refleja la verdadera tasa de infección, independientemente de la presencia de síntomas de la enfermedad. Los niños estudiados obtuvieron tasas bajas de anticuerpos contra el SARS-CoV-2 en sangre, con una tasa de infección del 3,7%. Los casos positivos tuvieron una mayor probabilidad de haberse contagiado en sus hogares, a partir de un adulto infectado, que en el ámbito escolar. Asimismo, la seroprevalencia del personal que trabajaba en los establecimientos educativos estudiados fue similar a un grupo control de adultos que no estuvieron expuestos al contacto con niños en el ámbito laboral ni a pacientes con COVID-19.             De acuerdo con los resultados del estudio, los autores sugieren que las guarderías y jardines maternales no serían un foco de infección para el SARS-CoV-2, y que los niños pequeños parecen no diseminar significativamente el virus en los ámbitos que frecuentan. Estos hallazgos brindarían información importante para aquellos que deben diseñar las políticas de salud durante las siguientes olas de la pandemia en relación con el cierre de guarderías y jardines de infantes, aunque los autores destacan que aún se requieren más estudios en distintos ámbitos y sobre las nuevas variantes emergentes del virus.             El estudio también incluyó 197 individuos pertenecientes al personal que trabajaba en las guarderías, así como un grupo control de 164 adultos que continuaron trabajando durante el confinamiento pero en ámbitos en los que no estaban en contacto con niños pequeños ni con pacientes con COVID-19. Se tomaron muestras de sangre a todos los participantes.             En total, 14 de los 327 niños, 14 de los 197 individuos del personal, y 9 de los 164 adultos del grupo control obtuvieron resultado positivo para la presencia de anticuerpos contra el SARS-CoV-2. Luego del ajuste por sensibilidad y especificidad, estos valores se traducen como una seroprevalencia del 3,7%, 6,8% y 5,0%, respectivamente. Estadísticamente, la tasa de seroprevalencia del personal no difirió significativamente de la observada en el grupo control.             El contacto con un caso confirmado del entorno familiar fue significativamente más frecuente para los niños seropositivos que para los seronegativos. De hecho, los niños seropositivos obtuvieron una probabilidad significativamente más alta de tener al menos un progenitor seropositivo (55% versus 14%). Por su parte, no se hallaron diferencias en la tasa de seroprevalencia entre los miembros del personal que estuvieron expuestos a un niño con COVID-19 confirmado y quienes no lo estuvieron.             Los autores sugieren que los niños tendrían una mayor probabilidad de contraer COVID-19 en sus hogares, que en las guarderías o jardines de infantes. Asimismo, señalan que los signos clínicos de COVID-19 no serían los mejores indicadores de infección en los niños pequeños y que el principal criterio para testearlos debería ser la presencia de un caso sospechoso o confirmado en su entorno familiar. No obstante, se destaca que se requieren más estudios para comprender en profundidad el papel que desempeñan los niños pequeños en la transmisión comunitaria del SARS-CoV-2.             Por último, los autores reconocen como limitación al estudio el hecho de que aún no se sabe si los niños pequeños son más susceptibles o no a las nuevas variantes del virus surgidas recientemente. Además, las guarderías y jardines maternales incluidos en el estudio no se encontraban operando con su capacidad completa durante el período en estudio, por lo que los resultados no serían aplicables a establecimientos que funcionan en condiciones normales fuera del confinamiento.
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