Conceptos Categóricos

LOS EFECTOS DEL DISTANCIAMIENTO FÍSICO, LAS MÁSCARAS FACIALES Y LA PROTECCIÓN OCULAR SOBRE LA TRANSMISIÓN DE LA ENFERMEDAD POR CORONAVIRUS 2019 EN ENTORNOS DE ATENCIÓN MÉDICA Y NO MÉDICA

LOS EFECTOS DEL DISTANCIAMIENTO FÍSICO, LAS MÁSCARAS FACIALES Y LA PROTECCIÓN OCULAR SOBRE LA TRANSMISIÓN DE LA ENFERMEDAD POR CORONAVIRUS 2019 EN ENTORNOS DE ATENCIÓN MÉDICA Y NO MÉDICA


Hamilton, Canadá
El distanciamiento físico de al menos un metro reduciría la transmisión de la enfermedad por coronavirus 2019, pero las distancias de hasta 2 metros podrían ser más eficaces.

The Lancet 1-15

Autores:
Schünemann HJ

Institución/es participante/s en la investigación:
McMaster University

Título original:
Physical Distancing, Face Masks, and eye Protection to Prevent Person-to-person Transmission of SARS-CoV-2 and COVID-19: a Systematic Review and Meta-analysis

Título en castellano:
El Distanciamiento Físico, las Máscaras Faciales, y la Protección Ocular para Prevenir la Transmisión Persona a Persona del SARS-CoV-2 y el COVID-19: Una Revisión Sistemática y Metanálisis

Extensión del  Resumen-SIIC en castellano:
2.01 páginas impresas en papel A4
Introducción
El coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV-2, por sus siglas en inglés), el agente etiológico de la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19, por sus siglas en inglés), parecería transmitirse de persona a persona a través del contacto cercano. Sin intervenciones farmacológicas eficaces o vacunas disponibles en el futuro inmediato, reducir la tasa de infección sería una prioridad, y la prevención de la infección sería el mejor enfoque para lograr este objetivo. El objetivo del presente estudio fue investigar los efectos del distanciamiento físico, las máscaras faciales y la protección ocular en la transmisión de SARS-CoV-2 en entornos médicos y no médicos (por ejemplo, comunidad).  

Métodos
Los autores del presente estudio realizaron una revisión sistemática y metanálisis para investigar la distancia óptima para evitar la transmisión del virus de persona a persona y para evaluar el uso de máscaras faciales y protección ocular para prevenir la transmisión de virus. Se obtuvieron datos para el SARS-CoV-2 y los betacoronavirus que causan el síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV, por sus siglas en inglés) y el síndrome respiratorio del Medio Oriente (MERS, por sus siglas en inglés) de 21 fuentes estándar específicas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y específicas de COVID-19. Se realizaron búsquedas en estas fuentes hasta el 3 de mayo de 2020, sin restricción por idioma, para estudios comparativos y factores contextuales de aceptabilidad, factibilidad, uso de recursos y equidad. Se examinaron los registros, se extrajeron los datos y se evaluó el riesgo de sesgo por duplicado. Se realizó un metanálisis frecuentista y bayesiano y metarregresiones de efectos aleatorios. Los cocientes de riesgo (CR) y odds ratios ajustados (ORa) fueron calculados con intervalos de confianza del 95% (IC 95%). La certeza de las pruebas se calificó de acuerdo con los métodos Cochrane y el enfoque Grading of Recommendations Assessment, Development and Evaluation (GRADE).  

Resultados
La revisión sistemática incluyó 172 estudios observacionales realizados en entornos de atención médica y no médica en 16 países y 6 continentes. Se incluyeron 44 estudios comparativos en el metanálisis, incluidos 25 697 pacientes con COVID-19, SARS o MERS. No se identificaron ensayos controlados aleatorizados. De los 44 estudios comparativos, 40 incluyeron casos confirmados definidos por la OMS, uno incluyó casos confirmados y probables, y los 3 estudios restantes incluyeron casos probables. La mayoría de los estudios informaron sobre intervenciones agrupadas, incluidos diferentes componentes de equipo de protección personal y distanciamiento, que generalmente se abordó mediante ajuste estadístico. El riesgo de sesgo fue generalmente de bajo a moderado. No se detectó pruebas sólidas de sesgo de publicación. La transmisión de virus fue menor con un distanciamiento físico de un metro o más, en comparación con una distancia de menos de un metro (n: 10 736, ORa agrupado: 0.18, IC 95%: 0.09 a 0.38 ; diferencia de riesgo [DR]: −10.2%, IC 95%: −11.5 a −7.5; certeza moderada); la protección se incrementó a medida que se alargó la distancia (cambio en el riesgo relativo [RR]: 2.02 por m; p: 0.041; certeza moderada). El uso de mascarillas podría resultar en una gran reducción en el riesgo de infección (n: 2647; ORa: 0.15, IC 95%: 0.07 a 0.34, DR: −14.3%, IC 95%: −15.9 a −10.7; certeza baja), con asociaciones más fuertes con los respiradores N95 o similares en comparación con las máscaras quirúrgicas desechables o similares (por ejemplo, máscaras de algodón reutilizables de 12 a 16 capas; p: 0.090; probabilidad posterior > 95%, certeza baja). La protección ocular también se asoció con menos infección (n: 3713; ORa: 0.22, IC 95%: 0.12 a 0.39, DR: −10.6%, IC 95%: −12.5 a −7.7; certeza baja). Los estudios no ajustados y los análisis de subgrupos y sensibilidad demostraron hallazgos similares. En 24 estudios en entornos de atención médica y no médica durante la pandemia actual de COVID-19, las epidemias previas de SARS y MERS, o en el uso general, la mayoría de los interesados encontraron que el distanciamiento físico y el uso de máscaras faciales y protección ocular fueron aceptables, factibles y tranquilizadores. Sin embargo, los desafíos incluyeron molestias frecuentes, el uso elevado de recursos relacionado con una disminución potencial de la equidad, una comunicación menos clara y una menor empatía percibida de los proveedores de atención médica por parte de aquellos a quienes cuidaban.  

Conclusión
Para combatir la pandemia actual de COVID-19, el distanciamiento físico de al menos un metro estaría asociado con una reducción significativa de infección por SARS-CoV-2, y distancias de 2 metros podrían ser más eficaces. Los resultados del presente estudio también sugieren que el uso de máscaras faciales (incluidos los respiradores N95 o similares y mascaras quirúrgicas o similares) protegería tanto los trabajadores de la salud como el público en general contra la infección por coronavirus, y que la protección ocular podría conferir un beneficio adicional. Sin embargo, ninguna de estas intervenciones proporcionó protección completa contra la infección, y su papel óptimo podría necesitar evaluación de riesgos y diversas consideraciones contextuales. El riesgo de infección por SARS-CoV-2 dependería en gran medida de la distancia al individuo infectado y del tipo de máscara facial y protección ocular que se use. Cualquier recomendación sobre el distanciamiento social o físico, y el uso de máscaras faciales, debe estar respaldado por pruebas sólidas. 
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