Conceptos Categóricos

EL DETERIORO COGNITIVO POSTERIOR A LA COVID-19

EL DETERIORO COGNITIVO POSTERIOR A LA COVID-19


Nueva York, EE.UU.
Se ha reportado una frecuencia relativamente alta de deterioro cognitivo varios meses después de que los pacientes contrajeron enfermedad por coronavirus 2019.

JAMA Network Open 4(10):1-4

Autores:
Becker JH

Institución/es participante/s en la investigación:
Icahn School of Medicine at Mount Sinai

Título original:
Assessment of Cognitive Function in Patients After COVID-19 Infection

Título en castellano:
Evaluación de la Función Cognitiva en Pacientes Después de la Infección por COVID-19

Extensión del  Resumen-SIIC en castellano:
1.92 páginas impresas en papel A4
Introducción
Las personas que han sobrevivido a la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19, por sus siglas en inglés) con frecuencia se quejan de disfunción cognitiva, que se ha descrito como confusión mental. Sin embargo, la prevalencia del deterioro cognitivo posterior a la COVID-19 y la asociación con la gravedad de la enfermedad no están bien caracterizadas. Los estudios previos sobre el tema se han visto limitados por tamaños de muestra pequeños y una medición subóptima del funcionamiento cognitivo. El objetivo del presente estudio fue investigar las tasas de deterioro cognitivo en los sobrevivientes de COVID-19 que fueron tratados en entornos ambulatorios, en el departamento de emergencias o en entornos hospitalarios.  

Métodos
Los autores del presente estudio transversal analizaron datos desde abril de 2020 hasta mayo de 2021 de una cohorte de pacientes con COVID-19 seguidos mediante el registro de un sistema de salud de los Estados Unidos. Los participantes tenían 18 años o más, hablaban inglés o español, dieron positivo para el coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV-2, por sus siglas en inglés) o tenían anticuerpos séricos positivos, y no tenían antecedentes de demencia. Las características demográficas de los participantes (edad, raza y origen étnico) se recopilaron mediante autoinforme. El funcionamiento cognitivo se evaluó utilizando medidas neuropsicológicas bien validadas: intervalo numérico hacia adelante (atención) y hacia atrás (memoria de trabajo), prueba de creación de pistas Parte A y Parte B (velocidad de procesamiento y funcionamiento ejecutivo, respectivamente), fluidez fonémica y de categorías (lenguaje), y la Hopkins Verbal Learning Test– Revised (codificación, recuerdo y reconocimiento de la memoria). El presente estudio fue aprobado por la Junta de Revisión Institucional del Sistema de Salud Mount Sinai y se obtuvo el consentimiento informado de todos los participantes. Se siguió la directriz Strengthening the Reporting of Observational Studies in Epidemiology (STROBE). Se calculó la frecuencia de deterioro en cada medida, definida como un puntaje z menor o igual a 1.5 desviación estándar (DE) por debajo de las normas ajustadas por edad, nivel educativo y sexo específicas de la medida. La regresión logística evaluó la asociación entre el deterioro cognitivo y el centro de atención de la COVID-19 (ambulatorio, departamento de emergencias u hospitalización), ajustando por raza y etnia, tabaquismo, índice de masa corporal, comorbilidades y depresión. Los odds ratio (OR) fueron calculados con intervalo de confianza del 95% (IC 95%). El umbral de significación estadística fue alfa: 0.05 y las pruebas fueron de 2 colas. Los análisis se realizaron utilizando la versión 9.4 del programa SAS.  

Resultados
La media de edad de 740 participantes fue de 49 años, el 63% (n: 464) eran mujeres y el promedio del tiempo desde el diagnóstico de COVID-19 fue de 7.6 meses. Los participantes se autoidentificaron como negros (15%), hispanos (20%) o blancos (54%) o seleccionaron multirraciales u otras razas y etnias (11%; otras razas incluyeron asiáticos [4.5%, n: 33] y aquellos que seleccionaron “otro” como raza). Las deficiencias más destacadas fueron la velocidad de procesamiento (18%, n: 133), el funcionamiento ejecutivo (16%, n: 118), la fluidez fonémica (15%, n: 111), la fluidez de categoría (20%, n: 148), la codificación de la memoria (24%, n: 178) y recuperación de la memoria (23%, n: 170). En los análisis ajustados, los pacientes hospitalizados tenían más probabilidades de tener deficiencias en la atención (OR: 2.8; IC 95%: 1.3 a 5.9), funcionamiento ejecutivo (OR: 1.8; IC 95%: 1.0 a 3.4), fluidez de categoría (OR: 3.0; IC 95%: 1.7 a 5.2), codificación de la memoria (OR: 2.3; IC 95%: 1.3 a 4.1) y recuperación de la memoria (OR: 2.2; IC 95%: 1.3 a 3.8) que los del grupo ambulatorio. Los pacientes tratados en el departamento de emergencias tenían más probabilidades de presentar alteraciones en la fluidez de categoría (OR: 1.8; IC 95%: 1.1 a 3.1) y la codificación de la memoria (OR: 1.7; IC 95%: 1.0 a 3.0) que los tratados en el entorno ambulatorio. No se observaron diferencias significativas en las deficiencias en otros dominios entre los grupos.  

Conclusiones
En el presente estudio se encontró una frecuencia relativamente alta de deterioro cognitivo varios meses después de que los pacientes contrajeron COVID-19. Las deficiencias en el funcionamiento ejecutivo, la velocidad de procesamiento, la fluidez de categorías, la codificación de la memoria y el recuerdo fueron predominantes entre los pacientes hospitalizados. La relativa conservación del reconocimiento de la memoria en el contexto de la codificación y la memoria deterioradas sugiere un patrón ejecutivo. Este patrón es consistente con los primeros informes que describen un síndrome disejecutivo después de COVID-19 y tiene implicaciones considerables para los resultados ocupacionales, psicológicos y funcionales. La asociación de la COVID-19 con el funcionamiento ejecutivo plantea preguntas clave sobre el tratamiento a largo plazo de los pacientes. Se necesitan estudios adicionales para identificar los factores de riesgo y los mecanismos subyacentes a la disfunción cognitiva, así como las opciones de rehabilitación. 
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