Conceptos Categóricos

VACUNACIÓN CONTRA COVID-19, MIOCARDITIS Y PERICARDITIS

VACUNACIÓN CONTRA COVID-19, MIOCARDITIS Y PERICARDITIS


Everet, EE.UU.
Luego de la vacunación contra COVID-19 se describieron dos síndromes cardiológicos autolimitados, de miocarditis y de pericarditis. La miocarditis apareció rápidamente después de la vacunación, sobre todo después de la segunda dosis de vacuna, en sujetos más jóvenes, en tanto que la pericarditis fue más común en sujetos de más edad, después de la aplicación de la primera o la segunda dosis.

JAMA

Autores:
Diaz GA

Institución/es participante/s en la investigación:
Providence Regional Medical Center Everett

Título original:
Myocarditis and Pericarditis After Vaccination for COVID-19

Título en castellano:
Miocarditis y Pericarditis después de la Vacunación contra COVID-19

Extensión del  Resumen-SIIC en castellano:
1.98 páginas impresas en papel A4
Introducción
Se han referido unos pocos pacientes con indicios de inflamación cardíaca luego de recibir vacunas contra coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave (Severe Acute Respiratory Syndrome [SARS-CoV-2). El objetivo del presente estudio fue revisar las historias clínicas de pacientes que fueron vacunados contra COVID-19, con la finalidad de identificar casos de miocarditis o pericarditis posteriores a la vacunación.  

Pacientes y métodos
Se revisaron las historias clínicas de pacientes registrados en el Providence Health Care System, asistidos en 40 hospitales de los Estados Unidos. Se identificaron todos los pacientes con vacunación documentada contra COVID-19 hasta 25 de mayo de 2021; en un paso siguiente se identificaron todos aquellos enfermos vacunados con diagnóstico intrahospitalario o ambulatorio de miocarditis, pericarditis o miopericarditis. Se compararon los índices mensuales de los primeros diagnósticos entre enero de 2019 y enero de 2021 (período previo a la vacunación) con los que se diagnosticaron entre febrero y mayo de 2021 (período de vacunación). Se aplicaron métodos de Wilson para el cálculo de los intervalos de confianza del 95% para proporciones únicas; se estimaron los cambios en la incidencia entre los períodos de análisis.  

Resultados
Entre 2287 sujetos que recibieron al menos una dosis de vacuna contra COVID-19, el 58.9% eran mujeres; la mediana de edad fue de 57 años (rango intercuartílico [RIC] de 40 a 70 años). El 76.5% recibió más de una dosis, el 52.6% fue vacunado con la vacuna BNT162b2 de Pfizer/BioNTech, el 44.1% recibió la vacuna con ARN mensajero (mRNA-1273 de Moderna), y el 3.1% recibió la vacuna con adenovirus Ad26.COV2.S de Janssen/Johnson & Johnson. Un total de 20 pacientes presentaron miocarditis relacionada con la vacunación (1.0 por cada 100 000 dosis; intervalo de confianza del 95% [IC 95%]: 0.61 a 1.54) y 37 pacientes presentaron pericarditis (1.8 por cada 100 000; IC 95%: 1.30 a 2.55). La miocarditis surgió a una mediana de 3.5 días (rango intercuartílico [RIC] de 3.0 a 10.8 días) después de la vacunación (vacuna mRNA-1273, 11 casos [55%]; vacuna BNT162b2, 9 casos [45%]). Quince sujetos (75%; IC 95%: 53% a 89%) eran hombres; la mediana de edad fue de 36 años (RIC de 26 a 48 años). Cuatro pacientes (20%) presentaron síntomas después de la primera dosis de la vacuna, y 16 (80%) tuvieron síntomas después de la segunda dosis. Un total de 19 pacientes (95%) debieron ser internados; todos fueron dados de alta luego de una mediana de 2 días (RIC de 2 a 3 días). No se produjeron nuevas internaciones ni decesos. Dos enfermos recibieron una segunda dosis de vacuna después del inicio de la miocarditis; ninguno presentó agravamiento de los síntomas. En el momento del último seguimiento (mediana de 23.5 días; RIC de 4.8 a 41.3 días después del inicio de los síntomas), 13 pacientes (65%) referían resolución de los síntomas y 7 (35%) estaban en mejoría. La pericarditis apareció después de la primera dosis de vacunación en 15 pacientes (40.5%) y después de la segunda dosis en 22 enfermos (59.5%; vacuna mRNA-1273, 12 casos [32%]; vacuna BNT162b2, 23 casos [62%]; vacuna Ad26.COV2.S, 2 casos [5%]). La mediana del intervalo hasta la aparición de los síntomas fue de 20 días (RIC de 6.0 a 41.0 días), después de la vacunación más reciente; 27 pacientes eran hombres (73%) y la mediana de edad fue de 59 años (RIC de 46 a 69 años). Trece pacientes (35%) debieron ser internados, ninguno requirió internación en unidades de cuidados intensivos. La mediana de la internación fue de 1 día (RIC de 1 a 2 días). Siete pacientes con pericarditis recibieron una segunda dosis de vacuna; ningún enfermo falleció. En el momento del último seguimiento (mediana de 28 días; RIC de 7 a 53 días), 7 pacientes (19%) tenían resolución de los síntomas y 23 enfermos (62%) estaban en mejoría. El número promedio mensual de casos de miocarditis o miopericarditis durante el período previo a la vacunación fue de 16.9, en comparación con 27.3 durante el período de vacunación (p < 0.001). Los números promedio de pericarditis fueron de 49.1 y de 78.8, respectivamente (p < 0.001).  

Discusión
Luego de la vacunación contra COVID-19 se describieron dos síndromes cardiológicos autolimitados, de miocarditis y de pericarditis. La miocarditis apareció rápidamente después de la vacunación en sujetos más jóvenes, sobre todo después de la segunda dosis, en tanto que la pericarditis fue más común en sujetos de más edad, después de la aplicación de la primera o la segunda dosis. Los Centers for Disease Control and Prevention refirieron recientemente una posible asociación entre las vacunas contra COVID-19 con ARNm y la miocarditis, esencialmente en hombres jóvenes, en el transcurso de unos pocos días después de la aplicación de la segunda dosis de vacuna, con una incidencia de alrededor de 4.8 casos por millón. En el presente estudio se observó un patrón similar, aunque con una incidencia más alta. En pacientes de más edad, la pericarditis sería más frecuente que la miocarditis. Es posible que la verdadera incidencia haya sido subestimada en el estudio, en relación con la metodología aplicada. Se destaca también que la asociación temporal no es prueba de causalidad; sin embargo, el intervalo breve entre los eventos sugiere la relación causal.
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