Conceptos Categóricos

EVOLUCIÓN CLÍNICA EN PACIENTES CON VIH Y COVID-19

EVOLUCIÓN CLÍNICA EN PACIENTES CON VIH Y COVID-19


Columbia, EE.UU.
En pacientes con infección por el virus de la inmunodeficiencia humana y enfermedad por coronavirus 2019, la edad, la enfermedad pulmonar crónica, la hipertensión arterial y el recuento bajo de linfocitos T CD4+ (< 200 células/mm3) se asocian con índices más bajos de supervivencia. No se encontraron asociaciones entre la viremia por VIH, el esquema de antirretrovirales y COVID-19 grave.

Clinical Infectious Diseases 1-30

Autores:
Dandachi D

Institución/es participante/s en la investigación:
University of Missouri-Columbia

Título original:
Characteristics, Comorbidities, and Outcomes in a Multicenter Registry of Patients with HIV and Coronavirus Disease-19

Título en castellano:
Características, Comorbilidades y Evolución en un Registro Multicéntrico de Pacientes con VIH y COVID-19

Extensión del  Resumen-SIIC en castellano:
2.12 páginas impresas en papel A4


Introducción
Los pacientes con enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19 por su sigla en inglés) grave que deben ser internados tienen, por lo general, edad avanzada y enfermedades intercurrentes y más comúnmente son hombres. Los trastornos asociados con compromiso inmunológico, como los tumores malignos y el trasplante de órganos sólidos, también aumentan el riesgo de COVID-19 grave y de muerte. Para los pacientes con infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), la información no es concluyente. Los pacientes con VIH tienen numerosos factores que aumentan el riesgo de infección por coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave (Severe Acute Respiratory Syndrome [SARS]-CoV-2). De hecho, entre los pacientes con VIH se observan índices altos de enfermedad pulmonar crónica y enfermedad cardiovascular, tabaquismo, y obesidad. Las minorías étnicas y raciales son afectadas desproporcionadamente por VIH y COVID-19. Diversas series de casos describieron las características clínicas de pacientes con VIH y COVID-19; sin embargo, muchas de ellas se realizaron en un único centro, con pacientes internados o con enfermos con diagnóstico presuntivo, pero no confirmado, de COVID-19. En estos estudios tampoco se dispuso de información suficiente para variables específicas e importantes relacionadas con la infección por VIH, como el recuento de linfocitos T CD4+, la terapia antirretroviral, y la viremia. En algunos trabajos, los pacientes con VIH y COVID-19 tuvieron las mismas características clínicas y enfermedad de gravedad similar a la registrada en el resto de la población. Sin embargo, en otros estudios se refirieron índices más altos de infección por SARS-CoV-2 y evolución más desfavorable de COVID-19, en pacientes con VIH. El objetivo del presente estudio fue describir las características clínicas y la evolución clínica de COVID-19 en pacientes con VIH e identificar los enfermos con riesgo más alto de presentar COVID-19 grave.

Pacientes y métodos
Se obtuvo información de un amplio registro multicéntrico de la Universidad de Misuri, Columbia. Se consideraron pacientes de 18 años o más, asistidos entre 1 de abril y 1 de julio de 2020, con diagnóstico de VIH y diagnóstico confirmado de COVID-19. Se tuvieron en cuenta las características demográficas, las variables asociadas con la infección por VIH, las comorbilidades subyacentes, la presentación clínica de COVID-19, los valores de laboratorio, entre ellos la carga de ARN de VIH-1, el tratamiento y la evolución clínica. COVID-19 se confirmó por medio de prueba de reacción en cadena de la polimerasa por transcripción reversa (RT-PCR por su sigla en inglés) en muestras respiratorias o por la detección de IgG o IgM específica para SARS-CoV-2. Se consideró la presencia de asma y enfermedad pulmonar obstructiva crónica, enfermedad hepática crónica (cirrosis, hepatitis B y hepatitis C no tratada) y la obesidad (índice de masa corporal igual o superior a 30 kg/m2). El estado de supresión virológica para VIH (carga viral) se definió en presencia de menos de 200 copias/ml; se tuvo en cuenta el estudio realizado más cercanamente o en el momento de aparición de COVID-19. El criterio principal de valoración fue la evolución clínica desfavorable, definida por el criterio combinado por la internación en unidades de cuidados intensivos (UCI), la utilización de ventilación mecánica y la mortalidad. Las comparaciones entre los grupos se realizaron con pruebas de la t, de Fisher o de chi cuadrado, según el caso. Mediante modelos de regresión de variables múltiples se conocieron los factores predictivos de la evolución clínica adversa y de internación; las diferencias por región se ajustaron con modelos de regresión logística con ecuaciones de estimación generalizadas. Mediante curvas de Kaplan-Meier se analizaron los efectos del recuento de linfocitos T CD4+ sobre la mortalidad.

Resultados
Entre 1 de abril y 1 de julio de 2020 se evaluaron 286 pacientes con VIH y COVID-19 confirmada por laboratorio; los datos fueron aportados por 36 instituciones de 21 estados y 3 centros internacionales. La edad promedio de los enfermos fue de 51.4 años; el 25.9% era de sexo femenino y el 47.5% y 27.9% eran africanos e hispanos, respectivamente. La mayoría de los enfermos (77.9%) tenían infección por VIH de más de 5 años de evolución; el 88.7% tenía supresión virológica (235 de 265) y el 94.3% recibía antirretrovirales en el momento del diagnóstico de COVID-19. El recuento promedio de linfocitos T CD4+ fue de 531 células/mm3. El 46.5%, 32.3% y 21.3% de los enfermos presentaban hipertensión arterial, obesidad y diabetes, respectivamente. La edad avanzada, el recuento bajo de linfocitos T CD4+, el número de años con infección por VIH, la ausencia de terapia con antirretrovirales o de supresión virológica y la presencia de numerosas comorbilidades fueron factores asociados con índices más altos de internación. En un enfermo, COVID-19 se diagnosticó con pruebas serológicas; en el resto, el diagnóstico se basó en RT-PCR. Los síntomas referidos con mayor frecuencia en el transcurso de las primeras 72 horas fueron la tos (76.2%), la fiebre (70.7%) y la fatiga (66%). En el transcurso de los 30 días posteriores al diagnóstico de infección por SARS-CoV-2, el 57.3% de los enfermos debieron ser internados, y el 16.5% debió ser internado en UCI. Los índices de mortalidad fueron de 9.4% en general, de 16.5% en los pacientes internados y de 51.5% en los sujetos internados en UCI. El criterio principal integrado de valoración ocurrió en el 17.5% de los enfermos en total y en el 30.5% de los enfermos internados. La mayor edad, la presencia de enfermedad pulmonar crónica y de hipertensión arterial se asociaron con evolución clínica desfavorable de COVID-19. El recuento de linfocitos T CD4+ < 200 células/mm3 se asoció con todos los criterios de valoración. Por el contrario, no se observaron asociaciones entre el esquema antirretroviral o la falta de supresión viral y las variables predefinidas de evolución clínica.

Conclusión
Los pacientes con infección por VIH con recuento bajo de linfocitos T CD4+, a pesar de presentar supresión virológica, tienen riesgo aumentado de evolución clínica desfavorable de COVID-19.
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