Conceptos Categóricos

EL USO DE DEXAMETASONA EN PACIENTES HOSPITALIZADOS CON ENFERMEDAD POR CORONAVIRUS 2019

EL USO DE DEXAMETASONA EN PACIENTES HOSPITALIZADOS CON ENFERMEDAD POR CORONAVIRUS 2019


Oxford, Reino Unido
El tratamiento con dexametasona parecería reducir la mortalidad a los 28 días en pacientes con enfermedad por coronavirus 2019 que reciben asistencia respiratoria.

New England Journal of Medicine 1-11

Autores:
Horby P

Institución/es participante/s en la investigación:
University of Oxford

Título original:
Dexamethasone in Hospitalized Patients with Covid-19 — Preliminary Report

Título en castellano:
La Dexametasona en Pacientes Hospitalizados con COVID-19 - Reporte Preliminar

Extensión del  Resumen-SIIC en castellano:
2.03 páginas impresas en papel A4
Introducción
La enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19, por sus siglas en inglés) surgió en China a fines del 2019 y sería causada por el coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV-2, por sus siglas en ingles). La mayoría de los casos de COVID-19 son leves o asintomáticos. Sin embargo, un porcentaje sustancial de pacientes desarrolla una enfermedad respiratoria que requiere atención hospitalaria, y esta infección puede progresar a una enfermedad crítica con insuficiencia respiratoria hipoxémica que requiere soporte ventilatorio prolongado. En el Reino Unido, la tasa de letalidad entre los pacientes hospitalizados con COVID-19 sería de aproximadamente el 26%, y mayor entre los pacientes que se recibieron ventilación mecánica invasiva. Ningún agente terapéutico habría demostrado reducir la mortalidad de esta enfermedad. En otras neumonías virales graves, la respuesta inmune del huésped parecería desempeñar un papel clave en los efectos fisiopatológicos de la insuficiencia orgánica. Los glucocorticoides podrían modular la lesión pulmonar mediada por la inflamación y, por lo tanto, reducir la progresión a insuficiencia respiratoria y muerte. El objetivo del presente estudio fue analizar los efectos de la dexametasona en pacientes hospitalizados con COVID-19.

Métodos
El presente ensayo controlado y abierto fue diseñado para comparar una gama de posibles tratamientos, entre los que se encontraba la dexametasona, en pacientes que fueron hospitalizados con COVID-19. Los pacientes hospitalizados eran elegibles sí tenían sospecha clínica o infección por SARS-CoV-2 confirmada por laboratorio. Los participantes recibieron aleatoriamente en una proporción de 2: 1 atención habitual estándar sola o atención habitual estándar más dexametasona oral o intravenosa (a una dosis de 6 mg una vez al día) durante un máximo de 10 días. Se registró información sobre la adhesión terapéutica, la recepción de otros tratamientos de prueba, la duración de la hospitalización, la recepción de soporte respiratorio, la recepción del soporte renal y el estado vital. Además, se obtuvieron datos de registro y atención médica. El resultado primario fue la mortalidad por todas las causas dentro de los 28 días posteriores a la aleatorización. Los resultados secundarios fueron el tiempo hasta el alta hospitalaria y, entre los pacientes que no recibieron ventilación mecánica invasiva en el momento de la aleatorización, la posterior recepción de ventilación mecánica invasiva o la muerte.

Resultados
Entre el 19 de marzo y el 8 de junio de 2020, un total de 2104 pacientes fueron asignados para recibir dexametasona y 4321 para recibir la atención habitual. La media de edad de los pacientes en esta comparación fue de 66.1 años, y el 36% eran mujeres. El antecedente de diabetes estaba presente en el 24% de los pacientes, enfermedad cardíaca en el 27% y enfermedad pulmonar crónica en el 21%, con 56% con al menos una enfermedad coexistente importante registrada. El 89% de los pacientes tenían infección por SARS-CoV-2 confirmada por laboratorio, y el 0.4% estaba esperando el resultado. Al momento de la aleatorización, el 16% recibía ventilación mecánica invasiva u oxigenación de membrana extracorpórea, el 60% recibía oxígeno solo y el 24% no recibía ninguno de estos. En el grupo de dexametasona, el 95% de los pacientes recibieron al menos una dosis del medicamento. La mediana de duración del tratamiento fue de 7 días. En el grupo de atención habitual, el 8% de los pacientes recibieron dexametasona como parte de la atención clínica. El uso de azitromicina durante el período de seguimiento fue similar en ambo grupos (24% frente a 25%). En general, 482 pacientes (22.9%) en el grupo de dexametasona y 1110 pacientes (25.7%) en el grupo de atención habitual fallecieron dentro de los 28 días posteriores a la aleatorización (índice de frecuencia ajustado por edad: 0.83; intervalo de confianza del 95% [IC 95%]: 0.75 a 0.93; p < 0.001). Las diferencias proporcionales y absolutas entre los grupos en la mortalidad variaron de manera considerable según el nivel de soporte respiratorio que los pacientes recibían en el momento de la aleatorización. En el grupo de dexametasona, la incidencia de muerte fue menor que la del grupo de atención habitual entre los pacientes que recibieron ventilación mecánica invasiva (29.3% frente a 41.4%; relación de frecuencia: 0,64; IC 95%: 0.51 a 0.81) y entre los que recibieron oxígeno sin ventilación mecánica invasiva (23.3% frente a 26.2%; índice de frecuencia: 0.82; IC 95%: 0.72 a 0.94). Sin embargo, no se observó un efecto claro de la dexametasona entre los pacientes que no recibían ningún soporte respiratorio al momento de la aleatorización (17.8% frente a 14.0%; relación de frecuencia: 1.19; IC 95%: 0.91 a 1.55). La administración de dexametasona se asoció con una reducción en la mortalidad de 28 días en pacientes con síntomas durante más de 7 días, pero no entre aquellos con un inicio de síntomas más reciente. Los pacientes del grupo de dexametasona tuvieron una hospitalización más corta que los del grupo de atención habitual (mediana: 12 días frente a 13 días) y una mayor probabilidad de recibir el alta médica vivo dentro de los 28 días (índice de frecuencia: 1.10; IC 95%: 1.03 a 1.17). El riesgo de progresión a ventilación mecánica invasiva fue menor en el grupo de dexametasona que en el grupo de atención habitual (cociente de riesgos: 0.77; IC 95%: 0.62 a 0.95).

Conclusiones
  El tratamiento con dexametasona a una dosis de 6 mg una vez al día durante un máximo de 10 días parecería reducir la mortalidad a los 28 días en pacientes con COVID-19 que reciben asistencia respiratoria. No se encontró ningún beneficio entre los pacientes que no recibieron soporte respiratorio. La dexametasona está en la lista de medicamentos esenciales de la Organización Mundial de la Salud y está disponible en todo el mundo a costo bajo. 
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